Cada año, miles de empresas invierten tiempo y recursos en capacitación.
Al finalizar el curso revisan la lista de asistencia, entregan las constancias, actualizan sus indicadores y cierran el proyecto.
Objetivo cumplido.
¿O no?
Existe una diferencia enorme entre capacitar para cumplir un indicador y capacitar para desarrollar personas.
Cuando el éxito de una capacitación se mide únicamente por el número de horas impartidas, los participantes asistentes, los DC3 entregados o el porcentaje de aprobación de un examen, eso será exactamente lo que la organización obtendrá: indicadores cumplidos.
Pero el aprendizaje funciona de otra manera.
Diversos estudios sobre aprendizaje demuestran que asistir a un curso no garantiza que una persona cambie su forma de trabajar. Aprender implica comprender, practicar, equivocarse, recibir retroalimentación y, sobre todo, transferir ese conocimiento al puesto de trabajo.
Por eso, dos empresas pueden contratar exactamente el mismo curso, con el mismo instructor y el mismo contenido, y obtener resultados completamente diferentes.
La diferencia no está en la capacitación.
Está en lo que la organización espera que ocurra cuando el curso termina.
Si el objetivo era cumplir con un requisito, probablemente el proyecto fue un éxito.
Pero si el objetivo era reducir errores, fortalecer el liderazgo, mejorar la comunicación o desarrollar nuevas competencias, entonces la verdadera evaluación apenas comienza cuando las personas regresan a trabajar.
Cumplir con la normativa es indispensable.
Desarrollar personas es una decisión.
Las organizaciones que entienden esta diferencia dejan de preguntar cuántos cursos impartieron.
Empiezan a preguntarse qué cambió después de ellos.

En altamar con nuestros clientes
Formar instructores para generar aprendizaje, no solo impartir información.
Recientemente, Gálika abrió las puertas de su Certificación Interna de Instructores para compartir esta experiencia con clientes y partners estratégicos, creando un espacio de aprendizaje, colaboración e intercambio de buenas prácticas entre profesionales de distintas organizaciones.
A lo largo de la certificación, los participantes fortalecieron habilidades de facilitación, diseño de experiencias de aprendizaje y conducción de grupos, comprendiendo que un buen instructor no solo domina un tema, sino que sabe cómo lograr que otros lo aprendan.
Fue un espacio sumamente enriquecedor donde, además de compartir herramientas, se generaron conversaciones, perspectivas y experiencias que demostraron que el aprendizaje también ocurre entre quienes enseñan.
Radar Gálika
Preguntas incómodas más allá de la superficie.
Esta quincena ponemos el radar sobre las emociones invisibles dentro de las organizaciones.
Porque la productividad no depende únicamente de las capacidades de las personas, sino también de aquello que cargan en silencio.
- ¿Qué tanto te involucras realmente en las capacitaciones de tu equipo? ¿Conoces los objetivos, los contenidos y estás alineado con lo que se busca desarrollar?
- Cuando termina un curso, ¿das seguimiento a la aplicación de lo aprendido o consideras que el proceso terminó ese mismo día?
- Si mañana dejaran de solicitarte DC3 o evidencias de capacitación, ¿seguirías invirtiendo en desarrollar a tu gente?
- ¿Cómo sabes que una capacitación realmente generó aprendizaje y no solo asistencia?


